
Para qué cantar si al final ya obtuve lo que era humanamente posible conseguir.
Tuve mi gran oportunidad, falsa o no, pero la saboreé y se me escapó entre los dedos.
Creo que he perdido parte de mi inspiración.
Estoy cansada de pedirle al mundo absolución por mis pecados y a la vez ver a cómo otros se equivocan una y otra y otra vez pero tienen éxitos millonarios.
Creo que he perdido parte de mi espíritu de lucha.
Me rehuso a escuchar lo que debería estar haciendo pero sin embargo hacer lo que me toca, ganando poco y en escenarios que no se parecen a los que me prometieron.
Creo que se me está yendo la voz.
Cada vez que escucho una canción a medio hacer, un éxito a medio componer o un artista a medio formar me pregunto, si estoy haciendo lo correcto. Si no sería mas sencillo dedicar mi vida a lo que me ayude a vivir mejor y dejar de soñar un sueño imposible.
Creo, que necesito una inyección de buena vibra.
Ya no quiero que me repitan que nací en el país equivocado, el destino no se equivoca. Será que la que ha caminado por el camino errado soy yo? Debí dedicarme a recorrer rutas que efectivamente llevan a algún lugar; cruzan el bosque, atraviesan el lago de los cisnes azules, suben la colina hasta llegar al campo de los sueños (al mejor estilo de Dora; que siempre llega a donde se propone llegar)
Creo, es más, estoy segura de que necesito sacarme este nudo del pecho, este bloqueo emocional y espiritual que no me deja descansar, me impide respirar. Necesito cantar más fuerte, necesito que me escuche más gente... necesito escribirle una canción a mi hija.
Agradezco por quienes me felicitan por levantarme después de cada caída; pero, cuándo voy a dejar de caerme?
He decidido escribir un libro, hacer otro disco, y dejarme de partir el lomo para pagar mis cuentas. Pero cómo hago para darle a mi hija la educación que se merece?, como hago para comprar un carro?. Cómo hago para recorrer el mundo y conocer Italia?
Creo que he perdido las ganas intentarlo con mi voz.
Conocí a Bennie Man a los 16 y me pidió que le cantara y no pude, a los 26, 50 Cent me dijo que le recordaba a Lauryn Hill y no tuve la malicia de decirle que cantaba. Fergie me escuchó hablar y me dijo que tenía bonita voz, le dije que era cantante, me pidió un disco y no tenía ninguno conmigo. A los 31 me fui a Los Angeles, canté en el House of Blues, vi los Grammy desde un palco numerado, y me senté a 6 campos de Alicia Keys, y estoy aquí escribiendo un sábado por la noche, acompañada solo por Ifé, mi perro Cacao y el recuerdo.
Cómo es posible que una sola persona desperdicie tantas oportunidades, Dios debe estar cansado de ponérmelas al frente solo para ver cómo invento nuevas formas de dejarlas ir.
Para qué cantar si al final ya obtuve lo que era humanamente posible conseguir.
Creo que necesito soul intravenoso, una copa de vino y reanimación con jazz; a Billy Holliday, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Diana Krall, Mary J Blige, Jill Scott, Marvin Gaye, Patti Labelle, Tina Turner, India Arie, Alicia Keys, Rachelle Ferrell, John Legend, Erykah Badu, Alice Russell.
Porque cantar?, porque aunque a veces parece que canto para vivir, en realidad vivo para cantar, aún así, sin sueños de contratos multi millonarios, sin
venues sobrevendidos. Canto porque a Ifé le gusta y con eso me vasta, canto porque aunque a veces siento que me ahogo, la música es mi respirador. Canto porque aunque me desilusiona la industria, me apasiona el jazz. Canto porque aunque tal vez no tenga el talento para vender millones, tengo lo que se necesita para ser yo, para ser feliz. Porque muy a pesar de las mil oportunidades que pasé por alto, si yo he tenido 4, cuando algunos no han tenido ninguna, las probabilidades se inclinan hacia mi lado, me siento bendecida por eso; así que seguiré buscando la 5ta y la 6ta, hasta que sea lo que tiene que ser.
Canto porque de hoy en adelante, esta ventana se va a convertir en mi cuaderno de apuntes, en mi libro de notas, en el inicio de mi segundo disco, que aunque aún no tiene nombre, tiene personalidad; que me dice a gritos, que canto no porque puedo, no porque tengo como, sino porque, simplemente, me da la gana y lo disfruto